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El jamón ibérico de bellota: la mejor medicina para el cansancio

¿Sabías que una ausencia de vitaminas puede causar problemas de salud como el cansancio, la falta de apetito, pesadez  y un trabajo deficiente de nuestro sistema inmunológico? Por este motivo, muchos expertos en dietética recomiendan comer jamón ibérico de bellota entre dos y tres veces por semana en raciones de 100 gramos. Y si lo dicen los expertos, ¿quiénes somos nosotros para llevarles la contraria?

Seguro que más de una vez durante los meses de verano te has llegado a estresar por las altas temperaturas. Y es que no solamente puede resultar desesperante el no poder dormir por las noches o el tener que ducharse tres veces al día, sino que además el calor puede afectar a nuestra salud y provocarnos un estado de agotamiento continuo.

Esto tiene mucho que ver con la falta de vitamina C, calcio y hierro. Pero aunque los tres sean elementos clave para el buen funcionamiento de nuestro organismo, debemos hacer especial hincapié en el hierro , que además de darnos energía, favorece un estado de ánimo más positivo. Y es que bajo los efectos del cansancio, pocas son las personas que son capaces de estar de buen humor. Además, esta falta de hierro suele darse en mayor medida en mujeres de edades avanzadas.

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¿En qué se diferencia una paleta de un jamón ibérico?

El jamón ibérico es uno de esos productos que nunca faltan en cualquier celebración especial. Ya sea para una boda, para la cena de Navidad, para un aniversario o para cualquier ocasión en la que simplemente queramos deleitarnos con el sabor y el aroma de este exquisito producto estrella en nuestro país. Sin embargo, cuando llega el momento de comprar un jamón ibérico, muchas veces no sabemos si elegir jamón o paleta.

A simple vista podemos llegar a pensar que la diferencia se encuentra sobre todo en el tamaño, pero lo cierto es que si analizamos en profundidad, se trata de dos productos que, a pesar de guardar ciertas similitudes entre sí, no son iguales. Lo cierto es que ambos se elaboran con las patas del cerdo y que pasan por el mismo proceso de salazón, secado y maduración, lo que hace que tengan un sabor muy parecido, pero es importante saber cuáles son sus diferencias para saber realmente qué es lo que estamos comprando.

Por eso, si estás pensando en comprar jamón ibérico y no sabes por cuál decantarte, hoy en Jamones Benito Pérez vamos a explicarte en qué se diferencia una paleta de un jamón ibérico.

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Gin-tonic con jamón ibérico: la mezcla perfecta

No es una novedad que el jamón y los embutidos ibéricos son los productos de mayor demanda durante estas fechas. Y es que no hay nada mejor que disfrutar de unas deliciosas lonchas de jamón ibérico en compañía de nuestros seres queridos en unas fechas tan especiales. Seguro que te resulta familiar la escena en la que mientras alguien está llevando el plato a la mesa o incluso en la misma cocina otra persona no puede resistirse a coger una suculenta loncha de jamón. Algo que se repite año tras año.

No obstante, rara vez lo combinamos con el otro producto estrella de la cesta de Navidad: la ginebra. Una copa de gin-tonic es la mejor forma de continuar la fiesta después de la cena. Pero también podemos servirlo mientras estamos disfrutando de los aperitivos, del jamón y demás embutidos ibéricos y conseguir una mezcla explosiva en nuestro paladar.

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El jamón ibérico de bellota previene contra las enfermedades del corazón

¿Quién no ha pedido al llegar el año nuevo salud, dinero y amor? Amor por el jamón, de eso no hay duda cuando vemos la sonrisa que se nos pone al comerlo junto con una buena copa de vino. El dinero no es un problema, ya que siempre podemos comprar un buen jamón ibérico de bellota que resulte asequible para nuestro bolsillo. Y salud, porque el consumo de jamón ibérico de bellota proporciona grandes beneficios para nuestro organismo, ayuda a prevenir enfermedades del corazón y el sistema cardiovascular. Y por supuesto porque nuestra salud es siempre lo más importante.

Por todo ello, el jamón ibérico de bellota es un producto único en el mundo y forma parte de la famosa dieta mediterránea. Sus propiedades tanto de olor como de sabor, textura y nutricionales le vienen dadas sobre todo por las particularidades de la raza de cerdo ibérico, debido a la alimentación que se da al animal a base de bellotas y al proceso de elaboración y cuidado.

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¿Se puede comer jamón ibérico durante el embarazo?

Durante muchos años las mujeres embarazadas se han visto privadas del placer de comer jamón y otros embutidos, así como carne y pescado crudo. Esto se debe al riesgo de contraer toxoplasmosis, una enfermedad infecciosa que aunque suele ser leve para la mujer, puede resultar muy perjudicial para el feto. Es cierto que algunos alimentos crudos o poco cocinados pueden ocasionar esta enfermedad, pero los expertos aseguran que la mejor forma de evitarlo es seguir unas mínimas normas higiénico-dietéticas.

Según un reciente estudio realizado por el Centro Tecnológico Andaluz del Sector Caárnico (TEICA), el consumo de jamón ibérico no entraña ningún riesgo para las embarazadas. El proceso de curación, el contenido en sal y otros factores hacen sumamente complicada la supervivencia del parásito de la toxoplasmosis en el tiempo. De hecho, en procesos de curación superiores a 24 meses se ha comprobado que su consumo es aún más seguro. Incluso se han llevado a cabo estudios en jamones de cerdos infectados por toxoplasmosis con un proceso de curación de 14 meses y no se ha detectado el parásito en el producto final. Con lo cual el riesgo de contraer la enfermedad es mínimo.

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dietas para deportistas

El jamón ibérico de bellota, esencial en las dietas para deportistas

Diversos estudios en los últimos años ha revelado que el jamón ibérico de bellota es beneficioso para nuestra salud y especialmente recomendado dentro de las dietas para deportistas. Y es que además de ser un producto rico en proteínas posee una gran cantidad de nutrientes y vitaminas esenciales para el funcionamiento de nuestro organismo. Cuando hacemos ejercicio sometemos al cuerpo a su rendimiento máximo y consumimos más nutrientes de lo normal. Por esta razón  es  importante que aquellos que realizan deporte de manera habitual recuperen ese gasto extra gracias a una dieta equilibrada.

El mayor gasto de un deportista cuando realiza cualquier ejercicio físico son los glúcidos o azúcares sobre todo, pero también proteínas, ya que estás últimas son las que nos proporcionan mayor cantidad de energía para cualquier función del cuerpo. Además son el principal componente del músculo y son necesarias para que su masa crezca. Con lo cual, el jamón ibérico de bellota es un producto ideal tanto para recuperar fuerzas después de una sesión de fitness como para aquellos que realicen ejercicios anaeróbicos con la intención de ganar músculo.

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5 Recetas de lujo con jamón ibérico de bellota

El jamón ibérico de bellota se diferencia de otros tipos de jamones por la raza del cerdo con que se produce y porque el animal es criado en la dehesa en vez de en corrales cerrados. Se trata además de un embutido que proporciona una gran cantidad de vitamina B12, B1, sodio y proteínas, nutrientes necesarios para el desarrollo muscular, por lo que su consumo está especialmente recomendado durante el embarazo, la lactancia y los periodos de convalecencia por una enfermedad. Además puede servirse solo, partido en finas lonchas o puede acompañarse con otros alimentos.

¿Quién puede resistirse a un buen plato de jamón ibérico de bellota de calidad como por ejemplo el selección especial de Benito Pérez? Si además es beneficioso para la salud, ¿qué más se puede pedir? Por eso, tanto si quieres prepararte un plato sano y delicioso como si estás buscando recetas para deleitar a tus invitados en una íntima cena en casa, hoy te traemos algunos platos con los que siempre acertarás y a los que estamos seguros de que no podrán resistirse.

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Cómo se produce el jamón ibérico

Suele decirse  «de lo bueno lo mejor» y nosotros decimos «de lo mejor, lo superior. Y es que el jamón ibérico es posiblemente el producto que mejor identifica la gastronomía española. Un producto donde la excelencia no termina y que con su textura, su sabor y su aroma sigue deleitando cada día a personas de todo el mundo. Pero, ¿sabes que es lo que realmente le da ese sabor inigualable? Un proceso de producción que comienza con la crianza del cerdo ibérico en las dehesas y que continúa a través de un medido y minucioso proceso de elaboración hasta llegar a nuestra mesa para que todos podamos degustarlo en las ocasiones más especiales.

Cómo se produce el jamón ibérico

Crianza del cerdo ibérico

El jamón ibérico se elabora con las patas traseras del cerdo de raza ibérica. Las patas delanteras son las llamadas paletillas. El resto de las partes del cerdo se destinan a la fabricación de otro tipo de embutidos como chorizos y salchichones o para su venta como productos cárnicos. Los cerdos son criados en las dehesas en libertad, siendo alimentados de bellotas, sobre todo de encinas y alcornoques. Al ser la bellota un alimento rico en azúcares e hidratos de carbono, su consumo favorece que los cerdos engorden más rápidamente durante la montanera. De hecho, algunos pueden llegar a ingerir incluso hasta 8 kilos diarios de este alimento, lo que hace que puedan llegar a doblar su peso en solo 3 meses. Una alimentación cuidada y controlada en la que se van combinando bellotas con piensos seleccionados.

Sin embargo, el hecho de que estén continuamente en movimiento hace que la grasa que consumen se vaya infiltrando entre sus músculos, dando lugar de esta forma al clásico veteado que podemos apreciar en el jamón ibérico desde su origen. Así pues, gracias a sus características genéticas y a su dieta, el animal crecen más estilizados que otras razas de cerdo, haciendo que los jamones sean más alargados, finos y con una excelente infiltración de grasa.

Despiece, salazón y curación

Tras el sacrificio de los cerdos se desarrolla el despiece de cada animal. Por lo general, las patas son cortadas en forma redondeada a una altura de 5 cm aproximadamente por debajo del hueso de la pata, eliminándose además las partes sobrantes como el exceso de grasa o los cartílagos. Además se procede a dar un masaje a la pieza para quitar los restos de sangre que puedan quedar en ella, haciendo movimientos en dirección exterior, desde el centro hasta la punta del jamón.

Posteriormente se produce el oreo y enfriamiento de las carnes para lograr una temperatura idónea antes del desarrollo de la siguiente etapa.

Después se entierran los jamones en sal marina, dejándolos reposar un día en sal por cada kilo de peso aproximadamente. No obstante, en Jamones Benito Pérez se hace una selección individualizada de cada pieza en función de la calidad, el peso, y la forma. Durante este proceso, se le da la vuelta a los jamones que se encuentran apilados unos encima de otros separados por capas de sal, para lograr el mismo punto de salinidad en todas las piezas. Al finalizar el periodo de salado, las piezas pasan al proceso de lavado con el que se elimina completamente la sal exterior de cada una de ellas.

El siguiente paso es llevarlos a las cámaras de asentamiento, donde se encontrarán a una temperatura de aproximadamente 3º y 77% de humedad relativa. Es aquí donde se produce un reparto homogéneo de la sal en cada pieza. En esta fase el jamón va disminuyendo progresivamente debido a la pérdida de agua que contienen las piezas. De esta forma, la carne se va compactando y endureciendo, mientras la grasa va escurriendo lentamente.

Tras las cámaras de asentamiento los jamones pasan a secaderos naturales donde se desarrolla la fase de sudado. Especialmente en los meses de verano debido a las elevadas temperaturas. En esta etapa es donde el jamón adquiere sus aromas y sabores característicos, sobre todo gracias al fundido de la grasa.

Posteriormente los jamones pasan a bodegas naturales donde permanecen en reposo un largo periodo de tiempo hasta que el producto obtiene la curación idónea para su consumo.

Inmediatamente antes de su venta cada jamón pasa por las manos de nuestros expertos para valorar su perfecta calidad a través del proceso de calado.

Consumo del jamón ibérico

Una vez que finaliza el periodo de curación del jamón ibérico, éste ya está listo para ser consumido.

Jamones Benito Pérez además de ofrecer piezas de jamón ibérico enteras, le acerca distintas posibilidades para disfrutar de este manjar. Lo podrás disfrutar en trozos deshuesados, loncheado, o si lo prefiere, cortado a cuchillo.  Todas ellas, sin duda, de gran calidad.

Pero si puedes disfrutar de una buena pieza de jamón ibérico no pierdas ocasión de hacerlo. La sensación que se despierta en nuestro paladar al entrar en contacto con las lonchas de jamón ibérico recién cortado es indescriptible. Es precisamente esa mezcla de dulce, salado, ácido y amargo y los matices de su aroma lo que le confieren ese sabor tan especial que tanto nos gusta. Pero para que puedas disfrutarlo aún más, te recomendamos que en el corte intentes siempre combinar partes de magro con tocino para conseguir el máximo sabor. Además, lo ideal es ir mezclando lonchas de las diferentes partes de la pieza para que podamos deleitarnos con todos sus sabores. Por supuesto, al terminar de cortar, no olvides conservarlo en un lugar fresco, seco, bien ventilado y con la menor cantidad de luz posible para evitar que la grasa se oxide.

No obstante, ten en cuenta que al igual que un buen vino, un jamón ibérico rara vez es idéntico a otro. Unos tendrán la grasa más blanca y otros más sonrosada, aromas diferentes, sabores más intensos o más dulces, más o menos carnoso y veteados distintos.

Seguro que después de saber cómo se produce el jamón ibérico y cómo se lleva a cabo su proceso de elaboración desde que el cerdo es criado en la dehesa hasta que llega a nuestra mesa, seguro que ya se te está apeteciendo disfrutar de una buena ración de este producto tan exquisito que, sin duda, se ha convertido en el producto estrella de la gastronomía española.

Beneficios del jamón ibérico para la salud

El jamón ibérico es uno de los mayores manjares de la dieta mediterránea. Tanto en la tostada del desayuno, como en los aperitivos o en el bocadillo de la merienda resulta delicioso. ¿Quién puede resistirse a un buen plato de jamón ibérico cortado en pequeñas lonchas? Seguro que antes de llegar a la mesa ya has cogido alguna. Pero si además de estar delicioso, aporta grandes beneficios para nuestra salud ¿Qué más se puede pedir?

Erróneamente muchos creen que el jamón ibérico debía ser eliminado de las dietas hipocalóricas debido a la grasa que contiene y que eleva los niveles de colesterol. Sin embargo, debes saber que el jamón ibérico de pata negra solamente contiene 250 calorías por cada 100 gramos. Además, no tiene nada que ver con el aumento del colesterol, pues se trata de un alimento rico en ácidos grasos monoinsaturados, principal fuente de ácido oleico después del aceite de oliva, y la proporción de grasas saturadas es muy pequeña. Así pues, ni engorda, ni eleva el colesterol ni la tención arterial.

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