Durante muchos años las mujeres embarazadas se han visto privadas del placer de comer jamón y otros embutidos, así como carne y pescado crudo. Esto se debe al riesgo de contraer toxoplasmosis, una enfermedad infecciosa que aunque suele ser leve para la mujer, puede resultar muy perjudicial para el feto. Es cierto que algunos alimentos crudos o poco cocinados pueden ocasionar esta enfermedad, pero los expertos aseguran que la mejor forma de evitarlo es seguir unas mínimas normas higiénico-dietéticas.

Según un reciente estudio realizado por el Centro Tecnológico Andaluz del Sector Caárnico (TEICA), el consumo de jamón ibérico no entraña ningún riesgo para las embarazadas. El proceso de curación, el contenido en sal y otros factores hacen sumamente complicada la supervivencia del parásito de la toxoplasmosis en el tiempo. De hecho, en procesos de curación superiores a 24 meses se ha comprobado que su consumo es aún más seguro. Incluso se han llevado a cabo estudios en jamones de cerdos infectados por toxoplasmosis con un proceso de curación de 14 meses y no se ha detectado el parásito en el producto final. Con lo cual el riesgo de contraer la enfermedad es mínimo.

jamón ibérico

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