El jamón ibérico es uno de los mayores manjares de la dieta mediterránea. Tanto en la tostada del desayuno, como en los aperitivos o en el bocadillo de la merienda resulta delicioso. ¿Quién puede resistirse a un buen plato de jamón ibérico cortado en pequeñas lonchas? Seguro que antes de llegar a la mesa ya has cogido alguna. Pero si además de estar delicioso, aporta grandes beneficios para nuestra salud ¿Qué más se puede pedir?

Erróneamente muchos creen que el jamón ibérico debía ser eliminado de las dietas hipocalóricas debido a la grasa que contiene y que eleva los niveles de colesterol. Sin embargo, debes saber que el jamón ibérico de pata negra solamente contiene 250 calorías por cada 100 gramos. Además, no tiene nada que ver con el aumento del colesterol, pues se trata de un alimento rico en ácidos grasos monoinsaturados, principal fuente de ácido oleico después del aceite de oliva, y la proporción de grasas saturadas es muy pequeña. Así pues, ni engorda, ni eleva el colesterol ni la tención arterial.

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